En caso de traumatismo craneal de carácter leve
Deberá de realizar una vigilancia domiciliaria durante las siguientes 24 horas. Es normal que tenga algún vómito esporádico o que se queje de dolor de cabeza ligero no localizado en ninguna parte en particular o en la zona del golpe en las siguientes horas. Pero si usted detecta alguno de los signos que se enumeran a continuación debe acudir con su hijo a un servicio de urgencias para valoración:
Dolor de cabeza, nerviosismo o llanto intenso y persistente.
Vómitos continuos varias horas después del traumatismo.
Salida de sangre o de un líquido claro por los orificios nasales o por los oídos.
Si está desorientado, confuso, no conoce a los familiares próximos, no sabe dónde está...
Alteración del equilibrio, de la forma de andar, de la visión o de la forma de hablar...
Movimientos extraños, incapacidad para moverse o pérdida de fuerza de manos o piernas.
Tóraco-abdominal debe acudir a un hospital si:
Existe dificultad para respirar, o toser.
Aparece cianosis, coloración amoratada en piel o labios o, inversamente, palidez creciente.
Tiene vómitos de repetición, especialmente si son oscuros o de color verdoso.
Tiene el abdomen tenso o hinchado, con un dolor generalizado por todo él.
Tiene molestias al orinar, o expulsa orina de color rojizo o de color coñac.
Un traumatismo de extremidades es motivo de consulta si :
Hay hinchazón o aparición de moratones en partes óseas o articulares, que dificulten el movimiento de los mismos, y que no mejora pasados unos minutos.
>Imposibilidad para movilizar la parte afectada.
Pérdida o disminución de la sensibilidad en las zonas distales de la extremidad.
Cambio de color de la extremidad: se queda pálida o amoratada.
En los traumatismos en cara hay que apreciar el correcto funcionamiento de todos los órganos allí contenidos:
A nivel de los ojos hay que consultar si aparecen alteraciones de la visión (borrosa, manchas, luces...), dolor en el interior del globo ocular, si existen derrames sanguíneos apreciables o una hinchazón importante de todos los tejidos que recubren el ojo.
Será motivo de consulta los golpes o accidentes que originen pérdida de audición, así como la expulsión de sangre o de un líquido claro por los oídos.
Los traumatismos nasales que provocan hemorragias importantes o que no ceden con compresión local, los que dificultan la respiración por la nariz o en los que se aprecia una asimetría de los orificios nasales, requieren consulta para descartar fracturas a dichos nivel.
El hundimiento del pómulo o la dificultad para masticar o abrir y cerrar la boca, pueden significar lesiones a nivel de los huesos faciales, por lo que se debe consultar a un médico.
Los traumatismos faciales pueden originar pérdidas de piezas dentales, o cambios en su posición habitual, debiendo consultar a su dentista en estos casos. Si se ha desprendido unos de los dientes definitivos (a partir de los 6 años) introdúzcalo en leche o en agua (cogiéndolo por la parte externa- la corona-, pero no de la raíz) o manténgalo en la boca con mucha saliva (no en la mano, en un pañuelo, papel de plata...) y acuda a un dentista para su rápida reinserción. |